Si una persona está en sus últimos días de vida o tal vez quiera estar preparado por cualquier cosa que puede pasar, lo recomendable sería tener listo un testamento.

Este, sencillo, pero muy útil documento lleva explicaciones de como una persona quiere que se maneje su patrimonio y bienes después de su muerte.

Un testamento puede incluir muchas cosas diferentes como por ejemplo, el guardián o tutor que se hará cargo de los hijos (en el caso de que ambos padres hayan fallecido y sean menores de edad) o simplemente repartir las piezas de arte que el difunto poseía y quiere que sean heredados por familiares específicos.

Este documento es creado con la intención de mantener un orden al momento de la distribución de la herencia y que todos tengan claro cuál ha sido la última voluntad del fallecido.

Para que el testamento sea válido y cumpla con los requisitos de la ley de Florida, tiene que ser firmado personalmente por el titular del mismo en frente de al menos dos testigos. Sin embargo, a veces este documento causa algunos problemas y los beneficiarios pueden decidir impugnarlo.

¿Qué es impugnar un testamento?

Impugnar un testamento es cuando una persona decide que va a intentar cancelar la repartición de la herencia. Para esto, hay un procedimiento que se tiene que seguir.

Primero, hay que llevar el documento a la corte testamentaria y convencer a un juez de que el testamento fue hecho de una manera no digna o justa para los beneficiarios. También, puede ser impugnado por familiares que tienen dudas acerca de que el testamento pudo haber sido manipulado.

¿Cuánto tiempo se tiene para presentar la impugnación?

En el estado de Florida, hay ciertas reglas que uno debe seguir para que su pedido sea reconocido por la corte testamentaria. El tiempo establecido por las leyes del estado mencionan que se tiene que presentar la impugnación del testamento antes de que pasen tres meses del fallecimiento de la persona que lo dejó escrito.

¿Qué razones justifican que haya que impugnar un testamento?

Una de las razones es cuando existe la sospecha de fraude en la firma del testamento. Esto ocurre al momento de hacer que una persona firme un documento pensando que es su testamento cuando en realidad no lo es. Casos como estos son comunes que sucedan en personas de la tercera edad o que tengan algún tipo de discapacidad física o intelectual.

Existe otra clase de fraude que es reconocida en las cortes testamentarias llamada como “fraude por inducción”. Esta clase de fraude ocurre cuando a la persona que firma el documento le hacen creer que su testamento está hecho de la manera que había solicitado con anterioridad, pero en realidad es completamente diferente a lo que se había establecido.

Tambien hay casos muy raros en donde se puede anular el testamento, como por ejemplo si un familiar o beneficiario puede probar que el titular del documento fue amenazado a crear un testamento especifico en contra de su voluntad.